Después de todo, la noche resplandece con un talante curioso, inconspicuo, latidos perpendiculares. Así, los ánimos te saben a cristal, caminas sin rumbo, tu sombra te pierde de vista, te detienes un momento sentada en una banca bajo un abeto blanco que parece no tener fin, como si pudiera besarle las pestañas a Casiopea. El rumbo se apetece misterioso y el destino distante nos conmina a contar nuestros pasos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Dos minutos para las 2
Dos minutos para las 2 y los párpados te pesan más que la negrura de la noche. Sin embargo te embriagas del ruido blanco de la radio y com...
-
Dos minutos para las 2 y los párpados te pesan más que la negrura de la noche. Sin embargo te embriagas del ruido blanco de la radio y com...
-
Porfirio chasqueaba el paladar mientras caminaba en ese caluroso día de primavera. Cargaba en los hombros su bandolera de cuero café que co...
-
Toma un segundo y mira cómo arde papel maché y tinta china los votos de un amor inconcluso las miradas furtivas los silencios indes...
No hay comentarios:
Publicar un comentario