Voy perdiendo la razón en el borde más geométrico de mi inestable mente, aquella que nació como una masa solida en la que solo existía la vehemente necesidad de comer, dormir, desechar y comenzar de nuevo. Irónicamente ahora lo que menos hago es dormir. Mi mente se ve sesgada, amordazada y sin voluntad propia, ahora solo soy el eco de lo que la multitud de errores van grabando en mi memoria; una mente fragmentada que tiene interminables contradicciones entre sí.
Tu, si tu…no me llames dramático; Solo tuve un mal día dentro de una pésima semana en un año fatal. Parte de esta vida sin sentido.

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